Ultracuerpos

Ultracuerpos.

La primera película, La invasión de los ladrones de cuerpos (1956), es una magnífica película cuyo guion podría haberse escrito hace apenas un año, un mes o ahora mismo. A esta, le siguieron tres remakes: La invasión de los ultracuerpos (1978), Secuestradores de cuerpos (1993) y, por último (de momento), Invasión (2007). Las cuatro películas tienen el mismo trasfondo. No me voy a entretener en explicar la base del guion de la primera de ellas… Los ultracuerpos (en versión actualizada), han estado con la vacuna dale que te pego, una y otra vez. Durante un tiempo, desviaron la mirada hacia un volcán. Ahora están con otra nueva distracción, hasta la siguiente distracción mediática que se determine.

En esta vida, podemos decidir entre ser un ultracuerpo a tiempo completo (mal), a tiempo parcial (se podría justificar), según la ideología que se profese (lo peor) o no ser un ultracuerpo. Hay personas que sin ser ultracuerpos, fingen serlo y evitan ser señalados (chicos listos). Los que no fingen, pueden sufrir el señalamiento de los ultracuerpos más radicales, incluso agresiones, en la mayoría de las ocasiones solo verbales, de momento.

A los ultracuerpos ideológicos, que habitáis en redes sociales insultando e intimidando a los que no piensan como vosotros, que militáis en algún partido político, viviendo del dinero público porque no es de nadie (eso es lo que creéis), que ocupáis las calles cuando los resultados electorales no os gustan porque os pueden quitar privilegios. A vosotros, porque sois envidiosos, egoístas, prepotentes, pendencieros, rencorosos, vanidosos e ignorantes, muy ignorantes (aunque penséis que la cultura os pertenece). A vosotros, que sois unos dictadores disfrazados de progresistas (efectivamente, solo vosotros progresáis). A vosotros que estáis en un mundo imaginario paralelo desde hace mucho tiempo.

Dejad que algunos seamos libres, aunque pudiésemos estar equivocados. Dejadnos vivir en paz, no queremos ser ultracuerpos, ni ultra nada (aunque os empeñéis en señalarnos). Empezad a trabajar de una vez, pedazo de vagos, que hay muchas cosas del mundo real que deberíais arreglar. Pero, quizás no queréis, ¿verdad?

José Luis Águeda

Editor

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