11. El veneno y su historia

En el principio era el Verbo y el Verbo era en Dios. Así comienza la novela de Umberto Eco El nombre de la Rosa, publicada en 1980 que fue llevada al cine en 1986.

En la biblioteca había libros, considerados prohibidos, que se guardaban con recelo, y para evitar que ojos curiosos los leyeran y pasaran la voz sobre lo que contenían, las páginas eran cubiertas con arsénico. De esta manera, los que sucumbían a la curiosidad de revisar libros como la Poética de Aristóteles morían envenenados.

Libros prohibidos por contener arsénico.

Las muertes por envenenamiento no necesariamente son resultado de las maquinaciones de una mente asesina. En muchos casos extraños se creía que se trataba de brujerías o posesiones diabólicas. Antes de 1750 el promedio de vida era de 37 años; hoy en día es de 76.

Venenos hay muchos, cualquier sustancia inocua lo puede ser cuando la dosis es la precisa. La misma sustancia que produce la muerte en el organismo en cierta concentración, en una menor puede actuar como medicamento y proporcionar alivio a algún padecimiento. Por ejemplo, el estaño, y hasta se dijo que el tomate. Algo curioso fue que se pensó que el veneno provenía de los tomates y, durante mucho tiempo, figuraron como alimentos peligrosos.

Los seres humanos han usado durante mucho tiempo el veneno, más comúnmente como armas, antídotos y medicinas. La  historia de los homicidios con este “arma” ha sido la más “romántica” y dramatizada de la Historia. Su uso está muy relacionado con  la astucia y también con la seducción.

Romeo y Julieta
Romeo y Julieta

¿Sabías que la guerra química comenzó con flechas y lanzas envenenadas? En la antigüedad se utilizaba en armas de caza. El veneno ya estaba presente en las cuevas de las pinturas rupestres. Se utilizaba al principio para la cacería como lo demuestra la presencia de restos tóxicos de semillas de ricino utilizados para la caza por los bosquimanos.

Mitrídates fue un rey que utilizó el sistema de inmunización progresiva al veneno. Experimentando con ancianos y prisioneros, logró una inmunidad tomando pequeñas cantidades de tóxicos con el fin de hacer resistente su organismo. El destino, le jugó una mala pasada porque, cuando necesitó quitarse la vida para no caer en poder de los romanos, debió de clavarse una espada pues ninguna sustancia le hacia efecto. Por esta razón, se llama mitridatismo al fenómeno por el cual, algunos tóxicos, tras una exposición a bajas dosis y tiempo prolongado, necesitan aumentar su concentración o dosis para poder provocar el mismo efecto tóxico que antes y mitridato el más potente antiveneno conocido en la antigüedad.

En el siglo VIII, el envenenamiento dio otro paso hacia adelante. Un químico árabe transformó con éxito el Arsénico en un polvo inodoro e insípido que escapaba a la detección del que lo tomaba, proporcionando así a los envenenadores otra arma mortal y muy eficaz.

En la Edad Media, los venenos se podían conseguir en las Boticas de la época y se comercializaban y estaban disponibles para el público en general. Los monjes, que atesoraban el conocimiento también escribían tratados sobre los venenos. La mayoría de estos textos no estaban disponibles para el pueblo, que tenía su propio (dudoso) conocimiento de los venenos.

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