Talidomida, el antináuseas que cambió la vida de muchos

¿Habéis oído hablar de la talidomida? ¿Qué ocurrió con este fármaco?

La compañía farmacéutica alemana Grünenthal GmbH comercializó un fármaco llamado talidomida entre los años 1957 y 1963 como calmante de náuseas y sedante para las embarazadas que estaban en su primer trimestre de gestación. ¿Cuál fue el problema? Este fármaco causó miles de casos de malformaciones congénitas.

En España no hay datos oficiales de los niños que nacieron con malformaciones a causa de la talidomida. Todo ocurrió en la década de los 60 y se silenciaron las secuelas médicas que afectaron a los recién nacidos cuyas madres tomaron el fármaco durante el embarazo para minimizar las náuseas. Hoy en día, las víctimas de la talidomida no han tenido un reconocimiento oficial de sus lesiones y siguen luchando por conseguirlo.

Por ello, nació la Asociación de Víctimas de Talidomida. Dicha asociación calculó que en España nacieron unos 2000 o 3000 niños con malformaciones durante los años en los que el fármaco se comercializaba. Además, muchos de ellos fallecieron por afecciones cardíacas o cerebrales graves. En España viven actualmente alrededor de 300 personas con este problema.

Talidomida en el mundo

El número de casos de recién nacidos con malformaciones a causa de la talidomida creció tan deprisa que numerosos países prohibieron el medicamento antes de finalizar 1961. Aproximadamente en el mundo nacieron más de 50.000 bebés con estas malformaciones, de los cuales sobrevivieron menos de 10.000.

Sin embargo, nadie habló sobre el tema, ni de que el 40% de los recién nacidos afectados fallecían durante su primer año de vida.

¿Qué era la talidomida? ¿Cómo se creó?

La farmacéutica alemana lanzó el fármaco el 1 de octubre de 1957, vendiéndolo como un “medicamento maravilla”. Tras un par de años de experimentación con monos, ratas y distintos animales, la compañía presentó el fármaco ante las autoridades, explicando que carece de efectos secundarios, por lo que fue aprobado para su uso en humanos.

Se trataba de un fármaco que se convirtió en el remedio antináuseas para embarazadas. Servía para tratar el insomnio, el dolor de cabeza y la tos entre otras cosas. Lo que no sabían, es que dejaría una señal imborrable en sus vidas.

Focomelia, así se llama la malformación congénita que padecen los niños nacidos en los años 60 a causa de este medicamento. Esta mutación afecta al desarrollo de las extremidades y puede provocar sordera y ceguera, además de malformaciones internas.

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