Virus salva a un hombre de una bacteria resistente a los antibióticos

Según cuenta un equipo de EE.UU., una persona se recupera de las heridas causadas por “M. chelonae” con un tratamiento experimental

A principios de 2020, un hombre estadounidense llegó al hospital por una erupción en la piel que se le había extendido por el brazo izquierdo. En pocos meses tuvo que ser ingresado porque la herida empeoró bastante y ningún tratamiento le hacía efecto.

Las bacterias resistentes a los antibióticos matan a más personas que la malaria, el sida y algunos tumores, pero esta historia tiene un final feliz, gracias al potencial que tienen algunos virus para atacar a esas bacterias. Estas se ceban con personas que están debilitadas por otras enfermedades o tratamientos.

El hombre que acudió al hospital era la persona perfecta. Tenía una enfermedad crónica de riñón y padecía artritis en las articulaciones por un problema en su sistema inmune. Los médicos le pusieron varios tratamientos con antibiótico, sin tener mejoría. El hombre tuvo que ser ingresado ya que las heridas de su brazo empeoraron y se hicieron tan grandes, que los médicos tuvieron que limpiarlas y retirar el tejido muerto. Como hemos mencionado, ninguno de los tratamientos podía con la bacteria que le causó esa infección. Se trataba de la bacteria Mycobacterium chelonae, un patógeno de la familia de la tuberculosis que puede causar erupciones y daños en diferentes órganos.

En 2021, la infección se había extendido aún más y los abscesos eran cada vez más dolorosos. Francisco M. Marty, un médico venezolano, sugirió a los médicos del hospital que quizá un virus fuese capaz de tratar al paciente.

Virus bacteriófagos

Estos están especializados en matar bacterias. Por cada bacteria conocida hay un virus que es capaz de entrar en ella y matarla. Al saber esto, los médicos tenían que encontrar el patógeno adecuado. Para ello, extrajeron microbios de las heridas para analizarlas y finalmente identificaron Muddy, un fago que en el laboratorio eliminó a la bacteria M. chelonae.

Tras conseguir los permisos, los médicos utilizaron el Muddy como tratamiento experimental y se lo inyectaron al paciente. En tan solo dos semanas, las lesiones mejoraron, el paciente no tuvo efectos secundarios y hoy en día, sigue recibiendo ese tratamiento y no muestra indicios de infección.

El objetivo que tienen ahora los laboratorios es crear una especie de biblioteca de fagos identificados, estudiados y catalogados por el tipo de superbacteria que pueden matar. De esta forma, pueden hacer mezclas de estos fagos y así usarlos de forma generalizada.

Las superbacterias son consecuencia directa del abuso de los antibióticos. Los profesionales de la salud insisten en ello, no hay que automedicarse, esto hace que las bacterias desarrollen inmunidad a muchos antibióticos.

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