El recorrido que hace la sangre desde su donación, hasta la transfusión

En España, dona sangre más de un millón de personas, y casi medio millón la reciben por alguna enfermedad o por operaciones

La sangre hace un maravilloso recorrido cuando se dona. Se separan sus componentes y sigue un proceso que asegura su idoneidad y su seguridad. Cada comunidad autónoma tiene su centro de transfusión en el que se realiza todo el proceso de separación de los componentes de la sangre. Este, además, es el encargado de luego repartirla a aquellos hospitales o centros donde sea necesaria. Da igual si donas en un hospital o en un punto de donación, esa sangre al final del día va al centro de transfusión de la comunidad autónoma en la que estés.

Ese recorrido comienza cuando el donante decide ir a un centro de donación, allí se le hace una entrevista médica para asegurar que se cumplen los requisitos necesarios para donar. Se realiza una prueba de hemoglobina para saber si esa persona está bien de glóbulos rojos. Esos requisitos para donar son: tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos, no tener o haber tenido enfermedades como sida, hepatitis C o sífilis y no haber estado recientemente en un país extranjero con enfermedades endémicas como la malaria, el chagas o el virus del Nilo.

Tras esa entrevista y la prueba, si todo es correcto, se sacan varios tubos de sangre con los que realizarán pruebas de seguridad. Posteriormente se saca una bolsa de 450 ml, el proceso es de 10-15 minutos, puede ser algo más, debido a las venas del donante. Una vez finalizada la donación, se aconseja al donante mantenerse tumbado para recuperarse, y se le da un refresco o una botella de agua y algo de comer. La sangre se coloca en una placa de butanidol para enfriarla. Cuando llega a la temperatura adecuada, se almacena en unas cajas homologadas hasta que se traslade al centro de transfusión.

Cuando las bolsas y los tubos llegan al centro de transfusión, comienza el proceso de separación para dejar la sangre lista para enviar a los hospitales que la necesitan. Los componentes que se separan son glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Esto es porque las personas que necesitan una transfusión no siempre necesitan de los tres componentes. Además, cada componente tiene una duración y unas necesidades diferentes.

El proceso de separación se realiza en la sangre que está en las bolsas de 450 ml. Con los tubos de sangre extraídos previamente, se realizan pruebas en el laboratorio. Se comprueba el grupo sanguíneo, se analiza si existen anticuerpos contra virus como VIH, hepatitis B y C, etc.

Después, a la bolsa de los glóbulos rojos se le hace una prueba más para determinar el grupo sanguíneo. Y finalmente, se realiza el proceso de validación, que es una comprobación de que todos los resultados son correctos y esa sangre se puede transfundir.

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